41 años después, las familias del Palacio de Justicia siguen esperando respuestas

Jorge Camilo

41 años después, las familias del Palacio de Justicia siguen esperando respuestas

Cuatro décadas después de la toma y retoma del Palacio de Justicia, las heridas de la tragedia de noviembre de 1985 continúan abiertas para las familias que todavía buscan verdad sobre sus seres queri…

Cuatro décadas después de la toma y retoma del Palacio de Justicia, las heridas de la tragedia de noviembre de 1985 continúan abiertas para las familias que todavía buscan verdad sobre sus seres queridos. Este viernes, las altas cortes realizaron una ceremonia conmemorativa en Bogotá, en la que el principal mensaje estuvo dirigido a reconocer que la memoria debe estar acompañada de compromisos institucionales concretos.

El acto, denominado '6 y 7 de noviembre: Memoria, Dignidad y Justicia', reunió a representantes de las instituciones judiciales y familiares de las personas asesinadas o desaparecidas durante los hechos. La jornada incluyó una ofrenda floral, testimonios de los allegados de las víctimas y una intervención artística que permanecerá instalada en la plazoleta principal del edificio hasta el próximo 15 de diciembre.

Mary Lucero Novoa Moreno, presidenta del Consejo Superior de la Judicatura, señaló que las instituciones tienen obligaciones que van más allá de expresar solidaridad durante las conmemoraciones. Según manifestó, las familias necesitan ser escuchadas, acompañadas y recibir respuestas sobre el destino de sus seres queridos.

Durante el encuentro también intervino María Paula Ubaté Benítez, nieta de Jaime Benítez, quien recordó que, aunque no tuvo la oportunidad de conocerlo, ha construido su memoria a partir de los relatos de sus familiares. Su intervención puso de presente la importancia de que las nuevas generaciones conozcan lo sucedido y de que ninguna víctima sea olvidada.

Por su parte, Diana Carolina Angulo Ramírez hizo un llamado a recordar estos acontecimientos sin alimentar el odio, sino como una oportunidad para defender la paz y reconocer la dignidad de todas las personas que perdieron la vida o desaparecieron. A 41 años de la tragedia, la conmemoración volvió a poner en primer plano una deuda que sigue pendiente: garantizar verdad, memoria y respuestas para las familias.

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